Esta es mi historia...

Convertir un sueño en algo tangible no empieza con certezas, empieza con preguntas. ¿Qué necesitas? Dinero, tiempo… sí, dinero. Pero, ¿cuánto es suficiente? ¿Para contratar a alguien o para invertir en mejores recursos?
Y entonces tomas una decisión: hacerlo tú.
Porque cuando es tu sueño, sabes que nadie lo va a cuidar con el mismo amor. Y cuando empiezas desde cero, aprendes que optimizar cada peso no es una opción, es una necesidad.
El tiempo tampoco sobra. Cuando tienes un trabajo de 8 a 6, de lunes a sábado, parece imposible construir algo propio… pero no lo es. Solo se requiere un compromiso más grande que el miedo.
Yo no tengo una fábrica de calzado.
No tengo un equipo detrás.
No tengo la libertad de hacer muestras gratis.
No tengo el lujo de equivocarme mil veces.
Pero tengo algo distinto: la determinación de hacer que funcione.
Quiero presentarme contigo, pues no soy solo la diseñadora de esta marca. También quiero platicarte que soy quien creó la página web; cada botón, texto y orden son resultado de horas de trabajo.
Soy quien lleva las cuentas (tratando de entender un montón de impuestos), quien diseña el empaque y pega cada etiqueta que verás en el packaging de tu compra, imaginando el momento en el que lo recibas... Soy quien toma las fotos del producto, colocando luces y fondos y asegurándose de que cada detalle se vea perfecto. Soy quien edita, quien hace marketing, planea, graba y produce los anuncios, y también quien responde cada uno de tus mensajes.
Pero también quiero platicarte que, en el fondo, solo soy alguien luchando por su sueño.
Sigo siendo esa niña de 7 años que soñaba con crear algo propio (particularmente diseñar calzado).
Tal vez en ese momento no sabía lo que significaba, pero hoy… verlo hacerse realidad, ver productos creados con mis propias manos, ver gente comprando mis productos y enviandome mensajes diciendo cuanto les ha gustado es algo que no se puede explicar con palabras.
Hoy quiero compartirte algo que aprendí al finalizar la colección pasada.
Puede que este sueño no funcione como lo tengo imaginado, pues no ha sido nada fácil, pero la realidad es que entendí que el simple hecho de haberme atrevido a crearlo y verlo hecho realidad ha sido un triunfo muy grande para mí.

Ha sido disciplina, estrés, dudas… y, aun así, vale completamente la pena.
Yo sé que allá afuera hay miles de opciones, miles de diseños y marcas increíbles.
Pero justo por eso valoro profundamente a cada persona que decide apoyar mi marca, que compra mis zapatillas y que cree en lo que estoy construyendo.
Amo de todo corazón a cada una de las personas que se toma el tiempo de escribirme, diciéndome cuánto les han gustado. Me encanta leer cada uno de sus mensajes y poder conectar con ustedes.
Gracias por ser parte de esto. Significa muchísimo para mí.